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08 julio 2018

rawpower63

BEDLAM, HOSPITAL PSIQUIATRICO / BEDLAM (1946)

Bedlam, un gran Boris Karloff en una gran película de terror clásico
A Val Lewton (1904-1951) ya sea en su faceta de productor, de guionista o combinando ambas funciones, le debemos películas tan importantes para el devenir del cine de terror / fantástico como La mujer pantera (The cat people, 1942), Yo anduve con un zombie (I Walked with a zombie, 1943) o El ladrón de cuerpos (The body snatcher, 1945). La película que hoy nos ocupa, sin ser tan conocida como las anteriormente mencionadas, bien merece un pequeño repaso. Bedlam está rodada como una obra de teatro, basada en una serie de grabados, ocho en concreto, titulados “A rake’s progess”, realizados por el pintor William Hogarth (1697-1764), donde se nos presenta la disoluta vida de Tom Rakewell el cual malgasta toda su fortuna en el juego, las prostitutas y acaba sus días ingresado en un sanatorio mental (Bedlam, por supuesto); parte de estos grabados son utilizados a lo largo del metraje como complementos visuales. La historia tiene como eje principal o hilo conductor un acontecimiento histórico, partiendo de esta premisa el argumento se desarrolla a partir de las coordenadas habituales en un melodrama de época, ahora bien, la inclusión de diferentes elementos y géneros que salpican todo el metraje, añaden no pocos puntos de interés para los aficionados al género fantástico y de terror. El film supuso la última colaboración entre Karloff y Lewton, cerrando, también, el vínculo profesional de éste último con la RKO, productora del film.
Para adentrarnos en el film es conveniente una pizca de contexto histórico: el Bethlem Royal Hospital fue el primer gran hospital en Gran Bretaña destinado a tratar a la gente con problemas mentales. A lo largo de su trayectoria las buenas intenciones de sus valedores iniciales fueron degenerando sustancialmente, siendo los pacientes allí ingresados, obligados a vivir en unas condiciones absolutamente insalubres y denigrantes, así mismo eran tratados con una brutalidad inhumana. El sanatorio estaba a cargo de un guardián que gestionaba y cobraba por los “servicios” allí prestados, también controlaba las visitas de la gente “normal”, que por un mísero penique podían visitar las instalaciones y reírse a gusto de los internos. En el año 1598 una inspección reveló la negligencia en la gestión, a partir de ese momento las autoridades, poco a poco, fueron reconduciendo la situación.
Uno de los grabados de William Hogarth
El film adapta estos acontecimientos históricos y nos presenta el siguiente guión: 
la película nos cuenta las andanzas de Nell Bowen (Anna Lee), una joven e inteligente actriz, que bajo el amparo de Lord Mortimer (Billy House), pasa sus días instalada en la opulencia y el egoísmo que ostenta sin pudor su protector. A raíz de la extraña muerte de un poeta al intentar escapar del asilo de Bedlam, Lord Mortimer amigo de la víctima, convoca a George Sims (Boris Karloff), guardián de la institución, para interrogarle sobre los sucesos acaecidos. Sims convence a su interlocutor de que todo ha sido un accidente y aprovecha para convencerle de representar una obra con los internos del manicomio para su deleite y el de sus invitados, en una fiesta a celebrarse pocos días después, a lo cual Lord Mortimer acepta gustoso. Durante la celebración de la fiesta, uno de los internos, cuyo cuerpo ha sido cubierto completamente de pintura, muere en la representación. La joven Nell, impresionada por el suceso, decide emprender una campaña para intentar mejorar las condiciones de vida y el trato que se les da a los internos. Para esta misión contara con la ayuda de William Hannay (Richard Fraser), un cuáquero que le enseña el valor de la vida y la libertad. Por supuesto el taimado y peligroso Sims, intentará por todos los medios evitar tal situación.
Bedlam 1946
Esta es a grandes rasgos la sinopsis del film, como podéis ver el argumento se aleja de los parámetros habituales que hasta ese momento tantos éxitos le habían dado a Lewton y a la RKO. Alejándose de los temas sobrenaturales, este film se sustenta sobre un melodrama gótico, donde la inquietud y el terror surgen de las acciones de los hombres: el egoísmo, la avaricia, el poder, la crueldad, el maltrato se convierten en los instrumentos argumentales para desarrollar una historia que pone los pelos de punta. Estos elementos usados son muy cercanos a nosotros, demasiado reales, los monstruos en este caso no llevan careta, no tienen deformación física alguna, son personas crueles y frías que se aprovechan de su estatus o del momento para enriquecerse, auténticos depredadores que destrozan a los seres humanos que se interponen en medio de su camino o de sus intereses.
Bedlam 1946
Durante la primera parte de la película tanto su realizador, Mark Robson, como su guionista Lewton (bajo el pseudónimo de Carlos Keith) nos muestran sin artificios ni engaños la deplorable situación de los internos y la crueldad de los que rigen sus existencias; punto y aparte merece el retrato que se hace de la burguesía, unos aristócratas aburridos, que encuentran su diversión en la desgracia ajena y a los cuales no impresiona la muerte de un semejante. A partir de la media hora, que coincide con la repentina concienciación social de la protagonista, la película explota más su lado melodramático e incluso romántico (el romance entre el cuáquero, interpretado por un más que correcto Richard Fraser, y Nell), paralelamente la tela de araña tejida por Sims toma forma y su maquiavélico plan da sus primeros frutos. La parte final de la película tiene un ritmo alto, los sucesos y acontecimientos se suceden sin tregua hasta un brutal final, que, por supuesto, no voy a desvelar.  
La labor del gran Boris Karloff es perfecta, alejándose del estereotipo de malvado que él mismo se había encargado de fabricar, el actor recrea en esta producción a un villano lleno de matices no demasiado habituales en este tipo de producciones, que le dan una profundidad inusitada y en ciertos momentos lo acercan al espectador. Sims es inteligente, brillante e incluso sensible (a su particular manera, claro), pero también taimado, cruel y completamente amoral, sus motivaciones son muy terrenales, girando todas sus preocupaciones en un solo sentido: preservar su poder y estatus privilegiado y conseguir considerables beneficios a costa de sus internos. Karloff comprendió por completo su papel y lo que se pretendía de él, realizando una interpretación llena de poder, exprimiendo todos sus registros, buscando y explotando todos los ángulos interpretativos que necesitaba para darle vida y consiguiendo crear un personaje antológico e icónico para deleite de todos los aficionados al cine de terror, pues Karloff y su personaje son la esencia del componente terrorífico dentro del film. Puedo afirmar, sin dudas, que este personaje está por derecho propio entre las cinco mejores interpretaciones del genial actor.     
Unos brillantes diálogos, junto a unas actuaciones ajustadas a los personajes y sus motivaciones, logran que este film, de densa atmósfera y efectivo contenido, pueda considerarse un brillante, y clásico, ejercicio de cine de terror enmascarado de melodrama concienciado. Como puntos flacos, se pueden mencionar el excesivo toque teatral en algunas secuencias, con el consiguiente ritmo algo cansino y lento, y la excesiva inocencia de algunas de sus secuencias. De todas maneras la película es muy digna, aprovechable y, aunque, sólo sea por ver a Karloff en acción ya merece la pena. Completamente recomendable para todos los aficionados al séptimo arte, que no se asusten ante historias contadas y filmadas con tempos más tranquilos, que gozan de guiones muy completos, con actuaciones sobrias y sólidas, en definitiva con conceptos artísticos a años luz de la gran mayoría de películas realizadas hoy en día. Buen cine de terror clásico que, curiosamente, conserva bastante vigente su discurso de denuncia social.
Un saludo desde el sanatorio.    
     
Ficha Técnica
Año: 1946 / Director: Mark Robson / Productor: Val Lewton / Guión: Val Lewton, Mark Robson / Fotografía: Nicholas Musuraca / Música: Roy Webb / Dirección Artística: Albert S. D’Agostino, Walter E. Keller / Decorados: Darell Silvera / FX: Vernon L. Walker / País: USA / Duración: 79m. / Formato: 35mm / Proporción: 1.37: 1 / B/N
Ficha Artística
Boris Karloff, Anna Lee, Billy House, Richard Fraser, Glen Vernon, Ian Wolfe, Jason Robards Sr., Leyland Hodgson, Joan Newton, Elizabeth Russell. Sin acreditar: Polly Bailey, John Beck, Hamilton Camp, Robert Clarke, Ellen Corby, Frankie Dee, Bruce Edwards, Betty Gillette, John Goldsworthy, Harry Harvey, Vic Holbrook, George Holmes, John Ince, Jimmy Jordan, Skelton Knagss, Donna Lee, Nan Leslie, James Logan.


16 junio 2018

rawpower63

LOS MUERTOS ANDAN / THE WALKING DEAD (1936)

Los Muertos Andan película dirigida por Michael Curtiz y protagonizada por Boris Karloff
FICHA TÉCNICA
Título: LOS MUERTOS ANDAN (1936 / USA / 63′ / Blanco y Negro)
Director: Michael Curtiz
Productor: Louis F. Edelman
Guión: Ewart Adamson / Joseph Fields
Música: Bernhard Kaun
Fotografía: Hal Mohr
Edición: Thomas Pratt
Dirección Artística: Hugh Reticker
Maquillaje: Perc Westmore

FICHA ARTÍSTICA
Boris Karloff, Edmund Gwenn, Ricardo Cortez, Warren Hull, Joe King, Marguerite Churchill, Barton MacLane, Eddie Acuff , Miki Morita, George Beranger, Adrian Rosley, Wade Boteler.

'The Walking Dead' una pequeña joya a descubrir que mezcla con efectividad el cine de terror con trazos de cine negro.


Hoy nos remontamos al año 1936 con la película Los Muertos Andan / The Walking Dead. Dirigida por Michael Curtiz, recién salido de la producción El Capitán Blood / Captain Blood (1935) y que ya había deleitado a los incondicionales del género fantástico con Doctor X (1932) y Los Crímenes del Museo (1933), se embarca junto a Boris Karloff, en una curiosa mezcla de “cine negro” y de terror. 

The Walking Dead nos cuenta la historia de John Ellman (Boris Karloff), un hombre que se ve envuelto en una trama conspiratoria y se convierte en el chivo expiatorio ideal para unos mafiosos que pretenden librarse de una condena por asesinato. Ellman es atrapado, juzgado y ejecutado en la silla eléctrica. El Dr. Evan Beaumont (Edmun Gwen), que es consciente de que Ellman es inocente y ha intentado liberarlo hasta el último momento, se hace con el cuerpo del difunto y logra devolverlo a la vida con un extraño experimento. A partir de ese momento, Ellman, en un estado semi catatónico, comienza a recordar los sucesos que le han llevado hasta tan triste situación, el ansia de venganza no tardará en hacer acto de presencia.
Los Muertos Andan película dirigida por Michael Curtiz y protagonizada por Boris Karloff
El film se divide claramente en dos partes, por un lado la parte policíaca que es la más previsible y, digamos, más formal; por otro la de terror o fantástica siendo esta parte mucho más interesante, Curtiz se esmera y busca en cada plano la complicidad de Karloff, jugando con la iluminación y los primeros planos, consigue crear grandes secuencias de una atmósfera realmente inquietante. Hay que resaltar el trabajo de Karloff, en pleno cenit interpretativo, su sola presencia es majestuosa logrando impregnar a su inquietante personaje de una calidez y sensibilidad comparables a su recreación del monstruo de Frankenstein. Karloff maneja con maestría los contrastes entre la amabilidad del personaje inicial y el ansia de venganza del ser revivido (impresionante la imagen del muerto viviente tocando el piano), consiguiendo una poderosa empatía con el espectador.
También es justo hacer hincapié en el buen trabajo de los actores secundarios, todos ellos excelentes, una manera y práctica interpretativa que en el cine habitual no es nada corriente y yo por lo menos, la noto a faltar.
No es menos cierto que la película es muy irregular, sus cortos 63 minutos de duración, su escaso presupuesto y la resolución fallida de ciertas escenas y personajes lastran lo que podía haber sido una película redonda, pero esta aseveración no quita en ningún momento que el film no pueda ser degustado con sumo placer, disfrutando de la manera en que en esa época se entendía y fabricaba el cine.
Boris Karloff foto promocional de Los Muertos Andan
Los Muertos Andan bebe de muchas fuentes, pero quizás la influencia más notoria es el Frankenstein de James Whale, no en vano el Dr. Evan cuando revive en su laboratorio a Ellman grita con contundencia en el momento de la resurrección ¡Está vivo!!!, la misma frase que Colin Clive hiciera famosa en Frankenstein.
Como momento a destacar se puede transcribir la frase pronunciada por Karloff al final del film: “…Deje a los muertos con su creador, Dios nuestro señor es un Dios celoso….”
En resumen, una pequeña joya a descubrir que mezcla con efectividad el cine de terror con trazos de cine negro, elementos que la convierten en una película clásica y disfrutable para cualquier momento. 
Un saludo amigos/as de El Terror Tiene Forma. 

16 abril 2018

rawpower63

BLACK FRIDAY (1940)

Black Friday, una excelente película protagonizada por Boris Karloff
A veces es necesario y gratificante alejarse un poco del moderno cine fantástico y de terror para poder echar la vista hacia atrás, sumergiéndose en esas pequeñas pero entrañables películas de poco más de setenta minutos, que supusieron para muchos de nosotros el inicio de la fascinación por estos géneros. Black Friday (1940), conocida en nuestro país como Viernes 13, fue dirigida por Arthur Lubin sobre un guión de Eric Taylor y Curt Siodmak (en su segunda aproximación al cine fantástico hasta ese momento); el film es básicamente un ligero y moderno acercamiento al mito de Dr. Jekyill y Mr. Hyde integrado dentro de una trama que aúna varios de los resortes argumentales más utilizados en el cine americano: gangsters, venganza y científico desbordado por la ciencia que hace y deshace en aras de la misma. Una pequeña sinopsis nos ahorrará extendernos más en el tema: 
El profesor George Kingsley (Stanley Ridges) es atropellado por el coche de Red Cannon, un gánster que está huyendo de sus socios. En la ambulancia que conduce hacia el hospital a los dos hombres, el Doctor Sovac (Boris Karloff), amigo íntimo de Kingsley con graves problemas económicos para continuar sus investigaciones dentro de su especialidad: la cirugía cerebral, descubre que el gánster tiene escondido medio millón de dólares. Cuando el profesor muere a causa de las heridas, Sovac le trasplanta parte del cerebro de Cannon con el objetivo, por una parte, de resucitarle y por otra de intentar encontrar el dinero escondido. A partir de ese momento el renacido profesor da alarmantes signos de dualidad en su personalidad.
Boris Karloff en Black Friday, una excelente película dirigida por Arthur Lubin
Black Friday es un brillante ejercicio cinematográfico que, a pesar de su reducido presupuesto ($125.000), funciona como un engranaje perfectamente engrasado, donde se mezclan sabiamente perfectas dosis de acción, cine negro y pequeñas pinceladas de fantástico en estado puro. No es ajena la producción a cierta rigidez en los personajes principales, quizás demasiado esquemáticos, pero en contraposición a este problema tenemos un film ágil, con un ritmo alto y un director que en este caso brilla con luz propia, hilvanando en sus escasos setenta minutos una perfecta muestra del mal llamado cine menor o serie B, que sin embargo vistas con el lujo de la distancia y el tiempo, nos han ofrecido momentos memorables y películas que han sobrevivido más y mejor que algunas de sus hermanas mayores.
Stanley Ridges nos ofrece una gran interpretación en Black Friday.
Cabe destacar que este film reunió por quinta vez en su carrera a dos de las más icónicas figuras del cine fantástico de esos años: Boris Karloff y Bela Lugosi. Karloff cumple sobradamente con su papel, recreando a un soberbio Dr. Sovac y recorriendo con ajustada sobriedad los múltiples registros que este actor poseía. Lugosi está mucho más eclipsado por un papel casi anecdótico que a duras penas le ofrece un par de escenas donde lucirse. Pero es justo reconocer que las dos estrellas se ven eclipsadas por la actuación de Stanley Ridges, su doble papel como profesor y gánster es magistral, llevando sobre sus espaldas gran parte del metraje y ofreciendo los momentos más álgidos del mismo, pues su trasmutación de amable profesor a gánster con brotes psicóticos es simplemente memorable. Es de recibo señalar la presencia de Ann Gwynne, actriz que intervendría en films tan conocidos como The Black Cat (1941) o House of Frankenstein (1944). Como último apunte recordar que los maquillajes corrierón a cargo del gran Jack Pierce.


El film explora superficialmente la moral humana, representada casi exclusivamente en el papel de Karloff, esa dualidad entre prestar ayuda a su amigo y la ambición por conseguir el dinero sobre cualquier otra consideración, éste es el eje de la película y el sencillo mensaje que pretende transmitir: la humanidad del alma corrompida por el afán material; no hay más reflexiones morales, la película finaliza como tiene que finalizar, destruyendo dos vidas y creando una empatía difícil de catalogar en el aficionado. Es esta empatía y sencillez en sus premisas básicas lo que convierte a Black Friday en una pequeña joya, a la cual el paso del tiempo no ha erosionado mucho, y que consigue ser perfectamente degustable en estos locos y complejos tiempos que estamos viviendo. Fascinante, simple y efectiva, quizás las palabras que mejor definan esta producción. Totalmente recomendable.
Saludos amigos/as de El Terror Tiene Forma.

FICHA TÉCNICA
Título: BLACK FRIDAY (1940 / USA / 89′ / b-n)
Otros Títulos: VIERNES 13 (España)
Fecha de Estreno: 29/02/1940
Director: Arthur Lubin
Segunda Unidad: Fred Frank
Productor: Burt Kelly
Guión: Curt Siodmak / Eric Taylor / Edmund L. Hartmann
Edición: Philip Cahn
Fotografía: Elwood Bredell
Dirección Artística: Jack Otterson
Música: Hans J. Salter / Frank Skinner
Maquillaje: Jack Pierce
FX: John P. Fulton
FICHA ARTÍSTICA
Boris Karloff, Bela Lugosi, Stanley Ridges, Anne Gwynne, Anne Nagel, Edmund MacDonald, Virginia Brissac, Paul Fix, Murray Alper, Jack Mulhall, Joe King, John Kelly, Robert Morgan.

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29 enero 2018

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EL LADRÓN DE CADÁVERES / THE BODY SNATCHER (1945)

The Body Snatcher, cartel original de esta película dirigida por Robert Wise
Hoy voy a comentar otra de esas películas semidesconocidas para el público mayoritario, pero que sin embargo ofrecen auténticos momentos de deleite cinematográfico cuando se descubren.
Basada en una novela de Robert Louis Stevenson (1850 / 1894), autor de maravillas como La isla del tesoro o El extraño caso del Dr. Jekyll y Mr. Hyde, en la cual se nos narran las andanzas de un joven  estudiante de medicina que ayuda en sus investigaciones a un famoso profesor que, necesitado de cadáveres mínimamente frescos para sus prácticas de disección, recurre a los servicios de unos ladrones de cadáveres para que le solucionen el problema. 
Surgida de la imaginación del escritor, pero basada en acontecimientos reales, la novela es un espeluznante viaje a la parte oscura de la ciencia y campo abonado (por la temática) para adaptaciones en celuloide.
El ladrón de cadáveres fue una de las últimas maravillas producida por Val Lewton  para la RKO. Este productor, responsable de joyas como La mujer pantera / The cat people (1942) o Yo anduve con un Zombie / I walked wiht a Zombie (1943), contó para esta producción con un presupuesto mínimo pero con un elenco de actores y técnicos de primer orden. Robert Wise a la dirección, Robert de Grasse a la fotografía y Boris Karloff, Henry Daniell y Bela Lugosi (participación como actor secundario) en sus principales papeles, dieron forma a la mejor adaptación, hasta día de hoy, del famoso relato.


La película es el paradigma de la forma de trabajar de Lewton, partiendo de presupuestos exiguos, se nos presenta de forma muy imaginativa, unos hechos donde la atmósfera es su principal (que no único) recurso, logrando una sensación continuada de inquietud y tensión que hace que la película se mantenga totalmente vigente hoy en día. Dos secuencias, en concreto, reafirman lo dicho anteriormente: la primera aparición de Boris Karloff ejerciendo su trabajo nocturno, su sombra recortada (pala al hombro) contra el muro del cementerio es escalofriante; el asesinato de la joven cantante callejera, secuencia en la que vemos como un carruaje se adentra por un callejón mientras de fondo (en off) se escucha la canción de la muchacha, la oscuridad de la noche engulle al carruaje y de repente se deja de escuchar la cancioncilla, sugiriendo el asesinato de una forma elegante e imborrable para el espectador.
Boris Karloff en una foto promocional de The Body Snatcher (1945)
En el aspecto interpretativo Boris Karloff come a parte, su recreación de John Gray alcanza cotas magistrales, su sola presencia llena la pantalla y el repertorio de registros es abrumador; miradas aviesas, presencia amenazante, cinismo, socarronería, diálogos brillantes, elementos todos ellos que componen un personaje que es la encarnación, total y absoluta, del mal en estado puro. Como antagonista tenemos al gran Henry Daniell que da vida al prestigioso doctor Wolfe MacFarlane, el actor esgrime una dualidad maravillosa en su personaje, dividido entre el pasado y el estatus social que tiene que preservar, no duda en ocultar los crímenes que Gray comete, escudándose en dudosas necesidades “científicas”, corrompe cualquier atisbo de pureza que exista a su alrededor, una lucha de poder entre lo material y lo espiritual que encierra en sí misma un peligro para el alma del hombre que deja atrás sus prejuicios y su humanidad. Por último tenemos a Bela Lugosi, su presencia casi testimonial, es de todas maneras gratificante,  siendo su enfrentamiento e intento de chantaje a Gray, otra más de las escenas míticas entres los dos grandes monstruos del terror de esa época. Esta fue la última vez que coincidieron en pantalla los dos actores. 
Bela Lugosi tiene un pequeño papel en The Body Snatcher (1945)
El ladrón de cadáveres tiene una personalidad muy acusada que la desmarca de muchas películas realizadas en la época, los personajes principales son turbios, esconden secretos, luchan por preservar sus respectivos estatus y hasta el joven estudiante de medicina no duda, a pesar de que la intención es buena, en utilizar recursos ilegales, que derivan en un crimen, enredándolo en una telaraña de odio, sospechas y miedo.   
Carátula DVD de El Ladrón de Cadáveres
Todo lo anteriormente expuesto da una idea de qué clase de película estoy hablando, solo puedo decir que existen obras que van más allá del cine de género, que por un motivo u otro traspasan las habituales fronteras y se adentran en territorios ajenos y que son estas obras las que, curiosamente, han alimentado y alimentan la mitología del cine de terror. El ladrón de cadáveres es sin lugar a dudas una de ellas.
El film tiene un final antológico, no voy a revelarlo aunque supongo que muchos ya lo conoceréis, pero no voy a resistirme a incluir la frase que cierra la película y que es un buen colofón de toda la historia.              
 “A fuerza de errores el hombre se esfuerza y adelanta. A fuerza de tragedias aprende. Todos los caminos del aprendizaje nacen en la oscuridad y salen hacia la luz” Hipócrates de Cos
Un saludo a todos/as.

Ficha Técnica
Año: 1945 / Director: Robert Wise / Productor: Val Lewton / Guión: Val Lewton, Jack J. Gross / Música: Roy Webb / Fotografía: Robert de Grasse / Maquillaje: C. Bakaleinikoff / País: USA / Duración: 77m. / Formato: 35mm  / Proporción: 1.37: 1 / B/N
Ficha Artística
Boris Karloff, Bela Lugosi, Henry Daniell, Edith Atwater, Rusell Wade, Rita Corday, Sharyn Moffett, Donna Lee. Sin acreditar: Ted Billings, Bobby Burns, Robert Clarke, Aina Constant, Mary Gordon, Milton Kibbee, Ethan Laidlaw, Jim Moran, Jack Welch, Larry Wheat, Bill Williams 



17 diciembre 2017

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LAS CAMPANAS / THE BELLS (1926)



Boris Karloff y Lionel Barrymore en una gran película
Hoy traigo una película a El Terror Tiene Forma bastante desconocida pero que sin embargo contiene muchos puntos de interés para el aficionado al cine fantástico. El film en cuestión se titula The Bells, fue dirigido en el año 1926 por James Young y entre su reparto encontramos a Lionel Barrymore, Gustav von Seyffertitz, Caroline Frances Cooke, Lorimer Johnston y Boris Karloff.
El argumento es el siguiente: Mathias (Lionel Barrymore) es un posadero amable y generoso que por esa misma condición esta completamente arruinado. El sueña con llegar a ser el burgomaestre del pequeño pueblo donde reside, pero Jerome Frantz (Gustav von Seyffertitz) se interpone en su camino, amenazándole constantemente en hacer efectiva la deuda que tiene contraída con el y despojarle de todos sus bienes, incluida su hija. Una noche un rico comerciante llega a la posada, Mathias decide asesinarlo y robarle todo el oro que lleva escondido. A partir de ese momento el fantasma del huésped se le aparece continuamente a la par que oye el tintineo de unas campanas. A partir de ese momento la vida y la mente de Mathias se desmoronara totalmente.
Como podéis ver la película es un clásico melodrama con elementos sobrenaturales puestos con delicadeza en medio de la trama, no es por este motivo por el que resalta la película, sino más bien porque todo el conjunto se revela como un inquietante cuento con trasfondo psicólogico, que estudia las motivaciones, los remordimientos y las consecuencias de un acto tan brutal como el asesinato.   
The Bells una película a tener en cuenta para todos los aficionados al terror clásico
The bells es una película elegante que no obstante no consigue mantener una línea recta de calidad durante todo el metraje, ya que alterna escenas verdaderamente impactantes con otras demasiado ingenuas y faltas de tensión. Como elementos a destacar se pueden mencionar escenas como la del sueño (técnicamente muy bien realizada) o el asesinato (verdaderamente impactante para la época), que dejan una sensación en el espectador de estar viendo una película fértil en el terreno de la imaginación, prodiga en momentos interpretativos y precursora, en cierta medida, de técnicas y trucos que serian de uso común posteriormente en el género. Sin embargo la alternancia en el ritmo descriptivo y los constantes bamboleos en la creación de tensión restan efectividad al global de la obra, con lo cual no puede considerarse a esta película una pieza clave en el cine mudo, pero sí, que conste, es totalmente recomendable e incluso muy satisfactoria para el amante de éste tipo de cine.    
James Young consiguió una película casi redonda
El trabajo interpretativo raya a buena altura, Lionel Barrymore y Gustav von Seyffertitz trabajan de manera muy competente y eficaz, pero es ineludible mencionar y destacar la aparición en un pequeño papel de Boris Karloff, interpretando a un hipnotizador que recuerda mucho al Dr. Caligari de Robert Wiene; Karloff consigue recrear un personaje fascinante, que anticipa su carrera posterior, y que se convierte en uno de los mejores papeles del actor durante su etapa en el cine mudo.
Poco más, solo me queda decir que The Bells es un buen experimento visual, que alterna excelentes momentos con otros un poco más manidos y/o simplones, pero que como ejercicio cinematográfico y curiosidad cinéfila alcanza un notable alto; por lo tanto puede interesar tanto a estudiosos del cine mudo como a aficionados interesados en comprender los resortes del terror y la angustia, que tantas producciones posteriores han utilizado para crear miedo.        
Hasta mañana amigos/as de El Terror Tiene Forma.
Saludos!!! 
Ficha Técnica
Año: 1926 / Director: James Young / Productor: I.E. Chadwick / Guión: Alexandre Chatrian, Emile Erckmann, Leopold Lewis, James Young / Fotografía: L. William O’Connell / País: USA / Duración: 92m.; 68m. (DVD) / Formato: 35mm  / Proporción: 1.33: 1 / B/N, Muda
Ficha Artística
Lionel Barrymore, Gustav von Seyffertitz, Caroline Frances Cooke, Lorimer Johnston, Eddie Phillips, Lola Todd, Laura La Varnie, Boris Karloff, E. Alyn Warren. Sin acreditar: George Austin, John George, Otto Lederer


12 octubre 2017

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EL CUERVO / THE RAVEN (1935)

“La muerte es lo único cierto en este mundo lleno de incertidumbres”

The Raven (El Cuervo), película dirigida por Lew Landers en el año 1935.
Esta frase la pronuncia solemne y adecuadamente impertérrito Bela Lugosi en el inicio de la película que hoy nos ocupa. El cuervo es una película brutal, pletórica de sentimientos encontrados y, sobre todo, un ejercicio de terror y locura extrema en toda regla. Dirigida en el año 1935 por Lew Landers (realizador poco apegado al género fantástico) y protagonizada por Lugosi y Karloff en otra colaboración memorable (la espléndida Satanás / The black cat (1934) dirigida por Edgar G. Ulmer es otra muestra de ese poderío interpretativo), el film parte y se nutre de las esencias más perturbadoras de Edgar Allan Poe para ofrecernos un ejercicio de cine oscuro, malsano, perverso y atemporal, pues parece que, los años no pasen para esta pequeña joya de la Universal, cine de terror a lo grande.
La historia presentada es la siguiente: La joven y bella Jean Tatcher (Irene Ware) tiene un grave accidente automovilístico y queda en estado semi comatoso. Una vez en el hospital los doctores no encuentran remedio para recuperarla y deciden solicitar la ayuda del doctor Richard Vollin (Bela Lugosi), ya retirado de la práctica médica. Vollin en un principio se niega a intervenir en el caso pero la visita del padre de la chica, el juez Tatcher (Samuel S. Hinds), lo convence para realizar la delicada intervención quirúrgica. La operación es un éxito y la relación entre la paciente y el doctor se estrecha, Vollin se enamora de la chica pero ella ya está prometida y no puede corresponderle de igual manera. Paralelamente el padre de la chica, que desconfía de las intenciones del doctor, le prohíbe volverla a ver; entonces Vollin decide vengarse de las personas que le impiden obtener la felicidad, el destino pone en sus manos a Edmond Bateman (Boris Karloff), un brutal asesino, que se convertirá en su sicario y herramienta para llevar a cabo sus funestos planes.

The Raven (El Cuervo), una soberbia actuación de Boris Karloff
La película tiene un ritmo endiablado, ya en sus primeras escenas, en las cuales se muestra el accidente de Jean, podemos observar que la eficacia y economía narrativa va a ser una constante en todo el film. Landers no se entretiene en florituras innecesarias, la presentación de los dos personajes principales es rápida y contundente, sólo hay que ver la primera aparición de Lugosi, sentado en su despacho, con la ominosa sombra de un cuervo disecado reflejada en la pared y recitando parte de los versos del inmortal poema o a Boris Karloff, pistola en mano, intercambiando reflexiones con Lugosi sobre la fealdad y su relación con la capacidad de ejercer el mal del ser humano (cuanto más feo, más malo) para darse cuenta de esta aseveración.
El espíritu de Poe sobrevuela todo el metraje, la presencia ominosa del poema es parte importante de la narración, pero en verdad el eje principal sobre el que gira la producción es el relato El pozo y el péndulo. La obsesión de Vollin por construir réplicas perfectas de los aparatos de tortura descritos por Poe, es el reflejo de una particular personificación del mal en estado puro, instrumentos de tortura creados para provocar dolor y agonía a los enemigos pero que, en verdad, son para conjurar su propio dolor y locura, una tortura mental que provoca una atmósfera turbadora durante todo el metraje y que logran que esta película sea tan especial.
The Raven (El Cuervo), Bela Lugosi realiza una interpretación brillante.
Como es bastante común en las producciones de estos años, la primera parte es gloriosa y absolutamente malsana, la segunda parte parece ideada para rebajar el tono y eludir los muros de la censura, convirtiendo el terror puro en una serie de situaciones a medio camino del misterio facilón y el humor negro, desembocando en un final en el cual los malvados pagan por sus fechorías sin importar, en el caso de Bateman, la redención y sacrificio final, a costa de su monstruosidad, liberando a los prisioneros de Vollin.      
Por otra parte, fiel al estilo Universal, El Cuervo es una mezcla casi perfecta de tecnología moderna y ambientación gótica, esto se traduce en una gran cantidad de elementos modernos que permiten a Vollin crear su trampa final: suelos de las habitaciones convertidos en ascensores que llevan al sótano, una consola de interruptores que le permite controlar toda la casa (desde cortar las líneas telefónicas hasta cerrar a cal y canto todas las ventanas y puertas), un moderno quirófano y puertas camufladas que dan acceso a sitios secretos dentro de la casa, todo ello es combinado con todo un muestrario de muros viejos, polvorientos y cubiertos de telarañas que esconden todo un catálogo de maldades y crean  una particular atmósfera gótica que impregna todo el film.
Es obvio mencionar que las interpretaciones de Karloff y Lugosi son excepcionales, con más registros Karloff, con más sobreactuación Lugosi, entre los dos llevan todo el peso narrativo de lo film, el resto de actores, todos ellos bastante correctos, quedan eclipsados por los dos “monstruos” del cine terror.
El diseño de los maquillajes estuvo a cargo del gran Jack Pierce y el trabajo de darles forma fue de Otto Lederer, un artesano experimentado, que dividía su tiempo entre la actuación (122 títulos a sus espaldas), la dirección (solo un par de pelis) y el departamento de maquillaje.
El cuervo es recomendable para cualquier aficionado al fantástico que se precie. Una película muy grande que actualmente está un poco olvidada y eso no es justo, ¿verdad amigos?
Como siempre ficha técnica y artística, el trailer lo podéis ver en nuestro canal de Youtube: The Raven.
Un saludo

FICHA TÉCNICA
Título V.O.: THE RAVEN (1935 / USA / 61' / Blanco y Negro)
Título: EL CUERVO
Director: Lew Landers
Guión: David Bohem / Edgar Allan Poe (poema)
Música: Clifford Vaughan
Fotografía: Charles J. Stumar
Edición: Albert Akst
Dirección Artística: Albert S. D'Agostino
Efectos Visuales: John P. Fulton
Maquillaje: Jack Pierce / Otto Lederer / Hazel Rogers
FICHA  ARTÍSTICA
Bela Lugosi, Boris Karloff, Lester Matthews, Irene Ware, Samuel S. Hinds, Spencer Charters, Inez Courtney, Ian Wolfe, Maidel Turner, Anne Darling, June Gittelson, Joe Haworth, Mary Wallace   
    

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