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18 agosto 2013

rawpower63

Turistas / Sightseers (2012)

Una película de Ben Wheatley
Ben Wheatley es una de los directores destacados de la nueva ola de terror inglesa que ha invadido las pantallas estos últimos años. A diferencia de otros compañeros de generación, Wheatley, ni ha sido absorbido por Hollywood ni se ha quedado anclado en el tumultuoso mundo del "directo a video", así mismo es un director que ya cuenta con un numeroso grupo de seguidores y algunos detractores debido a su particular concepción del fantástico. Sin haber visto todavía la reciente A field in England (2013), me cuento de momento entre los segundos, pareciéndome su carrera hasta ahora demasiado estudiada para buscar el momento ideal para dar el salto al otro lado del Atlántico.
"Turistas" (Sightseers, 2012) es su primera película estrenada comercialmente entre nosotros, aunque su obra ya había sido proyectada y elogiada en Sitges 2011 y 2012, precisamente en esta última edición, la película que nos ocupa, ganó los premios de guión y actriz, algo exagerado en mi opinión, ya que ninguno de esos apartados es realmente notable. Lo que es innegable es que Wheatley gusta al público y la crítica, también está claro que nos encontramos ante un autor con un discurso propio que consigue hacer suyo el material ajeno que aquí se le presenta en su primera película de la cual no es autor del guión. A nivel temático nos encontramos con algunas de las constantes del cine de Weathley, desde los problemas en la relación de pareja, pasando por los conflictos familiares, el humor negro, la fascinación y efectos del paisaje y cultura inglesa en sus personajes, hasta cierto retrato social, que al igual que en sus obras anteriores se presenta algo forzado. En el aspecto formal también encontraremos diversas constantes como lo son el uso de la cámara en mano, un uso impactante a la vez que realista del gore y cierta tendencia al onirismo. En este último punto es donde el director logra sus mayores aciertos, siendo la secuencia del sueño la mejor de la película y pareciendo casi un tráiler de la posterior A field in England; en este apartado es justo mencionar el excelente plano subjetivo que aparece en la última escena de la película. 
Ben Wheatley y su negro sentido del humor
El problema viene que quitando esto y el hecho de que la película se deja ver, poca cosa más llama la atención. La historia de dos psicópatas cívicos que viajan por la Inglaterra profunda haciendo de las suyas no acaba de ir hacia ningún lado; por una parte el comentario social, como hemos dicho antes, es forzado y casi parece querer ser una excusa para darle algo de contenido a la película. En cuanto a la descripción de una pareja en crisis tampoco es muy afortunada ya que sus conflictos están muy supeditados a sus comportamiento psicopático; posiblemente en los conflictos familiares y en el terror es donde mejor se mueve Wheatley y allí donde logra sus mejores momentos, pero por desgracia estos son pocos. Por último, el humor de la película es muy personal y negro y hará gracia a los que compartan ese sentido de la ironía con el director. A nivel actoral, los intérpretes cumplen con su cometido, bastante bien, todo hay que decirlo, pero no de manera excepcional.
Nos encontramos ante una película que gustará a los seguidores de este particular director, pero que cuenta con el problema de que será incapaz de atrapar o interesar a gente ajena su mundo. De todas formas le seguiremos la pista, por si las moscas.
Alex Turol

18 febrero 2013

rawpower63

Down Terrace (2009)

Ver Down terrace (2009) tras haber visto la película que lanzó a la fama a Ben Wheatley (Kill list, 2011), confirma tanto las expectativas puestas en él por los fans de su famosa segunda obra como los principales defectos que intuyeron los que no se dejaron atrapar por su tramposa propuesta.
Por un lado tenemos a un director con un discurso propio, tanto estético como ético, también nos encontramos con un narrador solvente aunque algo limitado. Al mismo tiempo, se percive en el director un ansia por impactar al espectador a través de la amoralidad de sus historias y al crítico por la subversión de los géneros elegidos para contarlos. Si en Kill list usaba el género de terror, aquí hizo lo propio con el cine de gangsters, en concreto con la vertiente inglesa que tantos buenos ejemplos de gran cine ha dejado a lo largo de los años.
El director de Down Terrace
Para ello Wheatley usa varios recursos en su intento de dar una vuelta de tuerca a este tipo de historias y al mismo tiempo aprovechar al máximo los escasos recursos económicos de los que dispone, siendo esto último su  mayor virtud. Tomando como principal referente la ya mítica e innovadora serie Los Soprano (1999-2007), el director centra la acción en el ambiente domestico de esta peculiar familia de gangsters evitando mostrarles interactuando en sus lugares de trabajo habituales, justificado esto a través del guión debido a que los protagonistas acaban de salir de la cárcel, el director se ahorra de esta manera tener que usar mas decorados que la propia casa de los protagonistas (que no sería de extrañar que lo fuese también en la vida real). Así mismo, aprovecha este decorado natural y realista para narrar la película cámara en mano, con cierto aire documental pero sin convertirlo en algo cargante. Como se vio luego en su segundo largometraje (de manera más depurada), parece ser la opción preferida por el director para contar sus historias. Pero al igual que ocurría en aquella demasiadas cosas apuntan a que Wheatley busca desesperadamente llamar la atención de alguna manera para así poder acceder a mayores presupuestos. Por ejemplo, la manera en que está escrito, filmado e interpretado el personaje de Robert Hill; tanto sus diálogos como su interpretación están construidos con la intención de crear un personaje icónico y carismático, pero unas actuaciones algo justas, y diálogos torpes hacen que no acabe de pasar del estereotipo postmoderno. Incluso tratan de justificar culturalmente el porqué empezó a dedicarse al tráfico de drogas, queriendo crear así un personaje con el que el público empatice. El resto de los personajes no están tampoco a la altura de las intenciones; al personaje de la madre se le trata de dotar de unos toques trágicos y hasta shakesperianos en sus escasas intervenciones de relevancia, la intención es buena, pero el poco espacio y los tópicos diálogos hacen que caiga en un lugar común. Por último, el personaje del hijo (Robin Hill, co-guionista del film) es el que se lleva la peor parte, mal interpretado por el actor y con un extraño desarrollo a lo largo de la película cuya resolución final, lejos de la pretendida tragedia isabelina, nos hace pensar en él mas como un psicópata que como un ser atormentado; no deja de ser curioso que ambos actores sean padre e hijo en la vida real y puesto en imágenes por un director que parece estar muy interesado en el fratricidio y el infanticidio. Quizás solo sea coincidencia, o quizás como me temo, se trate de usar un tema controvertido y de difícil tratamiento en el cine para lograr cierta polémica gratuita. Finalmente, la caprichosa estructura de dividir la película en 14 días, no deja de ser más que un recurso que pretende dar realismo y tensión a la historia, situándola en un tiempo y espacio determinado pero que naufraga al hacer un uso de la elipsis demasiado gratuito que parece suplir agujeros de guión antes que mostrar una historia concisa.  
Down Terrace, 2009
Ya sea por su escaso presupuesto, el cual le obliga a dejar parte de las ideas más interesantes como meros apuntes (el uso y abuso de la drogas en la familia) o por las limitaciones narrativas de un director todavía en formación, Down Terrace queda como una película que pretende mucho pero llega a poco.
Alex Turol

Trailer: